Youth Counseling Program Proves to be Effective, Study Finds

Kinte Owns, 16, gives testimony on how B.A.M. has helped him take school seriously and think more about his career future. Next to him is his B.A.M mentor DJ Naba

Sixteen-year-old Jamal Lockett was gunned down in the South Shore neighborhood over a dispute involving a bicycle. Two groups of kids were arguing on a Saturday afternoon about whether someone stole a bike from someone else. Minutes later, a 17-year-old pulled out a gun out of his waistband and fired into the other group.

“Violence in Chicago and every big city in the country is extremely impulsive,” said University of Chicago Crime Lab Director and Professor Jens Ludwing. He referred to Lockett’s case to discuss findings from a study of a school-based youth mentoring program called Becoming a Man (B.A.M.) – Sports Edition.

Due to the lack of evidence related to the effectiveness of violence prevention programs in cities like Chicago, in the 2009-2010 school year, the crime lab at the University of Chicago partnered with Youth Guidance and World Sports Chicago to produce “gold standing evidence” of a program that is proving to give positive results, explained Ludwing.

B.A.M. is aimed to help adolescent boys control their emotions and choose conflict resolution practices. The program uses group counseling, mentoring and non-traditional sports to strengthen adolescents’ social-cognitive skills. The study was first implemented in 18 CPS schools mostly located in the West and South Side areas.

The research model of the study was similar to randomized clinical trials in medicine to determine the program’s effectiveness at reducing violence. The program identified 7th to 10th grade male students who displayed signs of involvement in elevated risks of violence. The study randomly assigned youth who received the programming and compared them to a selected group who were not part of the program. Then they followed up the outcomes using Chicago school data and police arrest records for the next two years.

“That comparison is the basis for our confidence that this program really does some good. Not what’s happening in a particular neighborhood this year versus last year, versus the year before,” said Ludwing.

Among the primary findings, according to Ludwig, was an increase in attendance records and students’ GPA, in addition to a 44 percent reduction in violent crimes and arrests.

B.A.M. has three components, explained Tony Di Vittorino, a youth guidance counselor and developer of the B.A.M. program. A clinical youth intervention involving cognitively behavioral therapy where youth analyze and reflect upon their thoughts, a youth engagement program designed with group building activities, and a third and most important component involves what Vittorino calls “men’s work.”

“We are looking at things like integrity, accountability, self-determination, positive anger expression, to affirm our anger but to use it for construction as opposed to destruction,” he said.

The sports component of the program is also critical. Aside from the regular sports that students practice during school hours, B.A.M offers the practice of Olympic programs like archery and rugby.

“It takes time, it takes a long journey. My most successful stories were with kids who were involved in the program for two or three years,” said Vittorino who has implemented the program for over 10 years.

Starting in the fall of 2013, the University of Chicago Urban Education Lab and the MacArthur Foundation intend to launch a more ambitious program based on the success of B.A.M. According to Ludwing, the program will offer tutoring in addition to counseling and sports.

“This program protects violent crime involvement while [young men] are in the program. If you did this for every 7th to 10th grader in the city of Chicago you would have a huge reduction in the violent crimes that respires across the board,” he said.

Last year, the number of students enrolled in the B.A.M. program totaled 500 young men with an average of 15 students per group.

According to the University of Chicago, the program cost is $1,100 per student. “Every dollar invested in a program like this, our estimates suggest, generates benefits to society that range from $3 to $30 per dollar invested,” said Ludwing.

With the schools discretionary resources, schools now can pick from a portfolio of different programs to choose from and B.A.M. program supporters want school leaders to say, “here is a program that actually has some evidence behind it,” and implement it.

Elsa Carmona, former Little Village Academy principal said she was fortunate to have the B.A.M. program since 2009. “I am the witness of the effect of B.A.M.,” she said. “The turnaround in terms of academics from being a D student to being an A student, to being focused on going to high school and beyond. Those are the differences that we can’t quantify.”

Programa de Consejería para Jóvenes Demuestra ser Eficaz, Estudio Revela

Tony DiVittorino talks about the benefits of B.A.M during a media briefing on Friday, July 13, 2012.

Jamal Lockett, de 16 años de edad fue asesinado a balazos en el vecindario South Shore en una disputa relacionada con una bicicleta. Dos grupos de jóvenes estaban discutiendo un sábado por la tarde acerca de que si alguien le había robado la bicicleta a otra persona. Minutos más tarde, un joven de 17 años de edad, sacó una pistola de su cinturón y disparó contra el otro grupo.

“La violencia en Chicago y en todas las grandes ciudades en el país es extremadamente impulsiva”, dijo Jens Ludwing, director del laboratorio de criminología y profesor de la Universidad de Chicago. El se refirió al caso Lockett para discutir los hallazgos de un estudio de un programa de tutoría para jóvenes basado en la escuela llamado Becoming a Man (B.A.M.) (Convirtiéndose en Hombre) – Sports Edition.

Debido a la falta de evidencia relacionada con la eficacia de los programas de prevención de violencia en ciudades como Chicago, en el año escolar 2009-2010, el laboratorio de criminología de la Universidad de Chicago se asoció con la organización Youth Guidance and World Sports Chicago para producir “pruebas de pie de oro” de un programa que está demostrando dar resultados positivos, explicó Ludwing.

B.A.M. está dirigido a ayudar a los jóvenes adolescentes a controlar sus emociones y elegir las prácticas de resolución de conflictos. El programa utiliza la terapia de grupo, la tutoría y los deportes no tradicionales para fortalecer las habilidades socio-cognitivas de los adolescentes. El estudio fue implementado por primera vez en 18 escuelas de CPS en su mayoría situadas en las áreas del oeste y sur de la ciudad.

El modelo de investigación del estudio fue similar a los ensayos clínicos aleatorios en medicina para determinar la eficacia del programa en la reducción de la violencia. El programa identificó a estudiantes del sexo masculino del 7º al 10º grado que mostraban señales de participación en riesgos elevados de violencia. El estudio asignó al azar a jóvenes que han recibido el programa y los compararon con un grupo selecto que no formaba parte del programa. Luego hicieron un seguimiento de los resultados utilizando los datos de las escuelas de Chicago y los registros de arrestos policiales por los próximos dos años.

“Esa comparación es la base de nuestra confianza en que este programa realmente hace algo bueno. No lo que está sucediendo en un vecindario en particular este año en comparación con el año pasado, en comparación con el año anterior “, dijo Ludwig.

Entre los principales hallazgos, según Ludwig, se produjo un aumento en los registros de asistencia y en el promedio de los estudiantes, además de una reducción del 44 por ciento en crímenes violentos y arrestos.

B.A.M. tiene tres componentes, explicó Tony Di Vittorino, consejero juvenil y creador del programa B.A.M. Una intervención clínica de jóvenes con terapia de comportamiento cognitivo donde los jóvenes analizan y reflexionan sobre sus pensamientos, un programa de participación de los jóvenes diseñado con actividades de formación de grupo, y el tercer y más importante componente implica lo que Vittorino llama “trabajo de hombres.”

“Estamos viendo cosas como la integridad, la responsabilidad, la autodeterminación, la expresión positiva al enojarse, y el afirmar nuestro enfado y utilizarlo para la construcción en lugar de la destrucción”, él dijo.

El componente deportivo del programa es también un factor crítico. Aparte de los deportes regulares que practican los estudiantes durante el horario escolar, B.A.M. ofrece la práctica de programas olímpicos, como el tiro con arco y el rugby.

“Se necesita tiempo, se necesita un largo viaje. Mis historias de mayor éxito fueron con los niños que participaron en el programa por dos o tres años “, dijo Vittorino que ha implementado el programa por más de 10 años.

A partir del otoño del 2013, el Laboratorio de Educación Urbana de la Universidad de Chicago y la Fundación MacArthur tienen la intención de lanzar un programa más ambicioso basado en el éxito de B.A.M. Según Ludwig, el programa ofrecerá tutoría, además de consejería y deportes.

“Este programa protege de la participación en la delincuencia violenta, mientras [los jóvenes] están en el programa. Si hicieran esto para cada alumno de 7º a 10º grado en la ciudad de Chicago tuvieran una enorme reducción en los crímenes violentos que se respiran en todos los ámbitos “, dijo.

El año pasado, el número de estudiantes inscritos en el programa B.A.M. sumó 500 jóvenes con un promedio de 15 alumnos por grupo.

Según la Universidad de Chicago, el costo del programa es de $1,100 por estudiante. “Cada dólar invertido en un programa como este, nuestras estimaciones sugieren, genera beneficios para la sociedad que van desde $3 a $30 por cada dólar invertido”, dijo Ludwing.

Con los recursos discrecionales de las escuelas, las escuelas ahora pueden elegir entre una cartera de programas diferentes y los seguidores del programa B.A.M. quieren que los líderes escolares digan, “aquí está un programa que realmente tiene alguna evidencia detrás de él,” y ponerla en práctica.

Elsa Carmona, antigua directora de la Academia Little Village, dijo que ella tuvo la fortuna de tener el programa de B.A.M. desde el 2009. “Yo soy el testigo del efecto de B.A.M.”, dijo. “El cambio total en términos académicos de ser un estudiante D para ser un estudiante A, estar enfocados en ir a la secundaria y más allá. Esas son las diferencias que no podemos cuantificar”.

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