Dual Language for All Students

Hedges Elementary students speak with adult professionals during career day.

As her 7th-grade students bury their noses in the book “Parrot in the Oven,” teacher Elizabeth Carrillo asks a comprehension question that is written in two languages on an overhead projector.

Carrillo, who’s teaching a lesson on inferences, has written the definition of a word on the overhead, with a formula—in English and Spanish—for drawing inferences by combining what the text states with their prior knowledge.

The class uses a mix of English and Spanish editions of the book. Carrillo explains that she needs to use both versions because her students’ literacy skills vary widely. Her biggest challenge: students who are “not literate, really, in English or Spanish.”

Carrillo’s class at Sawyer Elementary illustrates one of the challenges to educating English-language learners: ensuring that students become literate in their native language—something that experts say is important for their success in English and other subjects—and learn sufficient English skills before they enter the middle grades, a critical transition point because of the increasingly difficult academic content that students are expected to master in English.

While CPS’ bilingual programs have fallen short in quality, most English-language learners do make the leap out of bilingual education by the 3rd grade. But of the nearly 64,000 bilingual students in CPS, 12 percent—about 7,400—are in the middle grades and have been in bilingual education since their early school years. (A small number of these middle-grades students are new immigrants.)

Now, under the helm of CEO Jean-Claude Brizard, there are signs that the district will begin to push for a dual-language approach. It’s a strategy that is gaining traction across the country.

A dual-language program combines academic instruction in a student’s native language and in English, so students are taught in both languages, said Leo Gómez, a University of Texas-Pan American professor of bilingual-bicultural education who serves on the board of the National Association for Bilingual Education.

“Dual language eliminates debate on more English or less English with its focus on both,” Gómez explained. “That’s what’s happening more and more, as [school districts] seek answers to closing the academic gap.”

Many schools in Chicago are interested in dual language, according to CPS spokesman Frank Shuftan, and CPS is in the process of adopting official quality review criteria for dual-language programs, as well as a handbook, resource guides, and planning tools for new programs. “Many schools have expressed interest to explore this possibility, or have reached out to actively start the planning process,” he noted.

CPS is also encouraging schools to increase programs that help students develop their native language, because of “the positive academic, social and cultural benefits for students who maintain higher levels of language and literacy development in their first language while learning a second language,” Shuftan said.

Recent hiring is another sign of the shift. Olivia Mulcahy, previously in charge of dual-language programs, now heads the entire Department of Language and Cultural Education. And some of the 19 school networks have hired new bilingual instructional leaders, whose job is to restructure and improve programs.

High-quality dual-language programs will not spring up overnight at every school that enrolls ELL students. But the model could make headway with the biggest problem Carrillo encounters: students who are not literate in their native language or in English.

Carrillo explained that one contributing factor is the push, by some schools and teachers, to teach young children only in English before they know how to read or write in their native language—something that would not occur in a true dual-language program.

Gómez pointed out the social benefits of dual language. “We’re a country that values bilingualism. We just don’t know how to get there,” he said. “We require kids to take foreign language in high school, yet we have been focused on removing native language of children. As a country, we’re beginning to realize you develop a bilingual society through the educational system—and it must be an integrated process.”

This article was produced by Catalyst Chicago, an award-winning news operation that reports on the problems, progress and politics of school reform. For more information about Catalyst, visit www.catalyst-chicago.org.

Dos Idiomas Para Todos Los Estudiantes

Mientras sus alumnos de 7º grado se enfrascan en el libro “Loro en el Horno”, la maestra Elizabeth Carrillo hace una pregunta de comprensión que está escrita en dos idiomas en un proyector.

Carrillo, que está enseñando una lección de inferencias, ha escrito la definición de una palabra en el proyector, con una fórmula—en inglés y en español—para trazar inferencias al combinar lo que dice el texto con sus previos conocimientos.

La clase usa una combinación de las ediciones en inglés y en español del libro. Carrillo explica que ella necesita utilizar ambas versiones porque las habilidades de lectura de sus estudiantes varían ampliamente. Su mayor reto: los estudiantes que no están alfabetizados, en realidad ni en inglés ni en español”.

La clase de Carrillo en la Primaria Sawyer ilustra uno de los retos de educar a los aprendices del idioma inglés: asegurarse de que los estudiantes se alfabeticen en su idioma natal—algo que los expertos dicen es importante para su éxito con el inglés y otras materias—y aprender suficientes habilidades del idioma inglés antes de entrar a los grados medios, un punto de transición crucial debido al cada vez más difícil contenido académico que se espera que los estudiantes dominen en inglés.

Mientras que los programas bilingües de CPS se han quedado cortos en calidad, la mayoría de aprendices del idioma inglés hacen pegan el salto de la educación bilingüe para el 3er grado. Pero de los casi 64,000 estudiantes bilingües en CPS, el 12 por ciento—aproximadamente 7,400—estan en los grados medios y han estado en educación bilingüe desde sus primeros años escolares. (Un pequeño número de estos estudiantes de grados medios son nuevos inmigrantes).

Ahora, bajo el timón del Presidente Jean-Claude Brizard, hay señales de que el distrito comenzará a impulsar un enfoque de dos idiomas. Es una estrategia que está obteniendo tracción por todo el país.

Un programa de dos idiomas combina instrucción académica en el idioma natal del estudiante y en inglés, así los estudiantes son enseñados en ambos idiomas, dijo Leo Gómez un profesor de la Universidad Panamericana de Texas de educación bicultural-bilingüe que funge en la junta de la Asociación Nacional de Educación Bilingüe.

“Dos idiomas eliminan el debate de más inglés o menos inglés con su enfoque en ambos”, explicó Gómez. “Eso es lo que está pasando más y más, mientras [los distritos escolares] buscan respuestas para cerrar la brecha académica”.

Muchas escuelas en Chicago están interesadas en los dos idiomas, según el portavoz de CPS Frank Shuftan, y CPS está en proceso de adoptar criteriosoficiales de evaluación para los programas de dos idiomas, además de un manual, guías de recursos, y herramientas de planificación para nuevos programas. “Muchas escuelas han expresado el interés de explorar esta posibilidad, o han tomado iniciativa para comenzar el proceso de planificación”, él señaló.

CPS también está instando a las escuelas para que incrementen los programas que ayudan a los estudiantes a desarrollar su idioma natal, debido a los “positivos beneficios académicos, sociales y culturales para los estudiantes que mantienen niveles más altos de lenguaje y de desarrollo de la alfabetización en su primer idioma mientras aprenden un segundo idioma”, dice Shuftman.

Las recientes contrataciones son otra señal del cambio. Olivia Mulcahy, previamente encargada de los programas de dos idiomas, ahora dirige todo el Departamento de Idiomas y Educación Cultural. Y algunas de las 19 redes escolares han contratado a nuevos líderes de instrucción bilingües cuyo trabajo es reestructurar y mejorar los programas.

Los programas de dos idiomas de alta calidad no surgirán de la noche a la mañana en cada escuela que inscribe a estudiantes en el programa de aprendizaje del idioma inglés. Pero el modelo podría hacer progreso con el mayor problema que Carrillo encuentra: estudiantes que no están alfabetizados ni en su idioma natal ni en inglés.

Carrillo explicó que un factor que contribuye es la presión de algunas escuelas y maestros de enseñar exclusivamente en inglés antes de que sepan leer o escribir en su idioma natal—algo que jamás ocurriría en un verdadero programa de dos idiomas.

Gómez señaló los beneficios de los dos idiomas. “Somos un país que valora el bilingüismo. Sólo que no sabemos cómo llegar hasta allá”, él dijo.

“Requerimos que los niños tomen clases de idiomas en la secundaria, y a la vez nos hemos enfocado en quitar el idioma natal de los niños. Como país, estamos comenzando a darnos cuenta que desarrollas una sociedad bilingüe por medio del sistema educativo—y debe ser un proceso integral”.

Este artículo fue producido por Catalyst Chicago, una operación informativa galardonada que reporta sobre los problemas, el progreso y políticas de una reforma escolar. Para mayor información acerca de Catalyst, visita www.catalyst-chicago.org.

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